sábado, 11 de marzo de 2017

EL ANTI-NATALISMO, LA DECISIÓN DE NO REPRODUCIRSE




De pronto me he encontrado con una tendencia, que si bien, he escuchado muchos fundamentos al respecto, me ha resultado sorprendente, y eso en un mundo como el actual es bastante decir. De inmediato recordé una gran película del año 2006 llamada “Hijos de los hombres”, que nos presenta un mundo en caos, terrorismo, guerras y desordenes sociales que por cierto, bastante tiene que ver con nuestra actual realidad, pero que donde en 18 años no han existido nuevos nacimientos, las películas en la mayoría de los casos nos parecen tan sólo una ficción, pero bien sabemos que en muchas oportunidades la ficción supera a la realidad. Hijos de los hombres nos presenta un mundo en caos, en el que finalmente nace un niño pero que debe ser resguardado embarcándose junto a su madre en un bote para escapar de Londres, sobre aguas que otorgan inestabilidad y falta de seguridad en el futuro, el nacimiento de un niño siempre es sinónimo de nuevas esperanzas, pues a pesar del caótico mundo en el que ha nacido, la esperanza siempre está latente. Al mirar el presente video y de acuerdo a las condiciones del mundo que se nos presenta hoy, nos parece absolutamente racional hablar sobre la inconveniencia de traer nuevos seres humanos para experimentar el sufrimiento que este mundo ha de ofrecerles, pues el futuro hoy se ve demasiado oscuro como para continuar sobre poblando un planeta que está con graves problemas sociales, económicos, políticos, de salubridad y alimentación, pero independiente de adherirse a alguna corriente social o filosófica, lo principal que es importante resaltar es que esto ocurre, como todo lo que está ocurriendo ante nuestros ojos, para que se cumpla la palabra de Dios, en el evangelio de Lucas, Jesús en su camino a su crucifixión señala refiriéndose a un tiempo futuro: 

"Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloren por mi, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
Porque he aquí vendrán días en que dirán: bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.
Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos" (Lucas 23:28-30).

Es asombroso ver todos los acontecimientos a diario y percatarnos que el panorama final está comenzando a tomar forma, nuestro mundo ya está maduro, y las condiciones listas para que la ira de Dios caiga sobre un mundo que ha rechazado a su creador, y que ha fracasado en todos los sistemas de gobierno que el hombre ha intentado, dejando a un mundo en caos y en proceso de descomposición, que es exactamente en el cual nos encontramos, la idea de no traer más niños al mundo es una idea que ya había escuchado de boca de muchas personas, lo que me ha asombrado es que existe un postura filosófica al respecto, eso es lo nuevo para mí, pero mi sorpresa crece aún más al comprobar que la palabra de Dios comienza a cumplirse en todos los aspectos, en este caso una postura como esta parece incluso esta sensata, ciertamente a todos nos da temor traer nuevos niños a un mundo que se está cayendo a pedazos, a pesar que un nuevo nacimiento pueda significar una nueva esperanza, en este caso, las propias palabras de nuestro Mesías dejan cuenta que al mundo le quedan muy pocas esperanzas, pero que para los hijos de Dios significan las más anheladas esperanzas y las señales inequívoca de su venida…


“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. (Lucas 21:28)

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